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Cómo no cometer los mismos errores que tus padres con el dinero

El concepto de educación financiera es algo que a todo el mundo no le suena. No puedo saber si tú estabas muy familiarizado con ello, pero podría suponer con cierta seguridad que tus padres no sabían nada de educación financiera, de la misma manera que no la conocían los míos. Y muchas personas, de todas las edades, que he conocido no sabían nada de ello hasta hace muy poco.

Esa es la principal base de que hayamos estado viviendo en una serie de errores que nos pasábamos de unos a otros y de generación a generación sin saber cómo estábamos de equivocados. Estos errores han hecho que muchas personas hayan vivido una vida de apuros, que muchas personas hayan trabajado toda su vida para no ver apenas resultados más allá de casi ni llegar a fin de mes.
Pero aún sin tener un amplio conocimiento financiero, hay algunas simples formas de evitar seguir repitiendo ciertos errores.

1. Cambia tu manera de pensar.

Pensamientos como que es normal tener alguna deuda o algún crédito y que el dinero extra que llega hay que gastarlo en algún lujo son los que nos llevan a mal puerto. Pero son pensamientos y hábitos que se repiten porque se aprenden. Otro pensamiento que te mantiene pobre es el creer que, si creciste pobre, pobre te quedas y no hay salida. Tienes que cambiar la manera en la que piensas tanto en tu situación como en la manera en que manejas el dinero.

2. Encuentra un mentor.

Ahora que ya tienes una buena predisposición a cambiar de mentalidad, también tienes que asumir que necesitarás ayuda. Encuentra alguien de quien puedas aprender o acude a lecturas especializadas para deconstruir lo que quizás tus padres te enseñaron y ver las finanzas desde otro punto de vista.

3. Planifica.

Aprendemos a usar nuestro dinero de manera emocional e impulsiva pensando muy poco en más allá del ahora económicamente. Gastamos, compramos y nos dejamos llevar por el placer consumista con bastante facilidad aun cuando estemos pagando deudas. Planear con tiempo, ahorrar, invertir, estudiar un plan de pensiones… Controlar tu dinero en lugar de que este cree un control emocional e irracional sobre ti.

4. Mantente humilde, pero superándote continuamente.

Algo que nos enseñan es a jugar sobre seguro con una ruta definida que suele ser una carrera y un trabajo estable y seguro, de poco riesgo y buena reputación. Nuestros padres quieren lo mejor para nosotros, pero en su manera de pensar a veces nos limitan y nos frenan pensando que hacen lo mejor. Tal vez tengas que hacer un trabajo temporal para financiar algún proyecto. Tal vez tengas que salirte del plan y emprender y tal vez emprender signifique hacer algunos sacrificios antes de empezar a verle la forma a tu plan. Y a veces, realmente, para conseguir algo tienes que olvidarte de lo que aprendiste en la carrera y reinventarte.
No hay ningún empleo que tu orgullo no te deba permitir hacer si eso te lleva más cerca de tus objetivos y no hay nada que no puedas conseguir con compromiso y dedicación.

5. No eres responsable de todos.

La generosidad es una característica admirable, pero a veces esa generosidad puede ser un error si se convierte en una responsabilidad obligatoria que todos dan por sentado. La familia puede inculcar a veces de forma errónea que, si tienes una mejor situación que alguien cercano, tienes la obligación de sacarle las castañas del fuego hasta que la tormenta cese. Y uno de los mayores errores que se puede cometer bajo ese pensamiento es firmar el aval de un crédito ajeno, sabiendo que eso puede perjudicarte a ti también. Puede que quieras ayudar a algún familiar en apuros y eso está bien, pero no lo hagas solo porque creas que es tu responsabilidad porque tú has conseguido ahorrar y él ha cometido un error. Una ayuda puntual está bien, apoyo moral siempre y los consejos para que superen por si mismos la situación son un regalo mucho más valioso.