Los tiempos cambian y los negocios también.

Con el paso de los años cambian las modas, la tecnología, las formas de entretenimiento… cambia hasta la forma de comer y como nos levantamos por la mañana. Ha sido así desde el principio de la Historia humana y así será en el futuro, y es algo natural.

Los cambios que está experimentando la sociedad también nos llevan a cambios que estamos viendo en los negocios, porque al fin y al cabo, los negocios están llevados por las personas. Y si las personas cambian, lo hará todo lo demás.

En este cambio, las personas empiezan a valorar más el desarrollo y la capacitación que la posesión en sí. Ya cada vez va desapareciendo más esa idea de trabajar las horas que son para ganar el dinero y se va sustituyendo por hacer negocios en un ambiente que nos estimule, dejar que el negocio en sí sea nuestro principal impulsor y, como consecuencia, vemos nuestro poder adquisitivo aumentado.

Esto sucede también gracias a una visión a largo plazo, Tanto en el network marketing como en negocios tradicionales, prolifera con más intensidad la idea de trabajar hoy para ver los resultados en el futuro, en lugar de trabajar hoy para hoy sólo, lo que está llevando al crecimiento de empresas que ya no se centran satisfacer las necesidades de hoy, sino en crear una relación de futuro y anticiparse a las necesidades de las personas.

Este pensamiento nos lleva a dos figuras importantes: El equipo y el líder.
El equipo surge de acabando con la idea de la competitividad individual en los negocios, por medio de la visión del bien conjunto, del objetivo común y eso nos lleva al líder, quien a diferencia de un “jefe” que ordena, es una figura de inspiración y motivación, alguien que lleva al equipo a conseguir los mejores resultados. Se crea una relación de beneficio mutuo entre todas las partes y las organizaciones crecen más y mejor, llevando sus proyectos a lo más alto.

La empresa de hoy, orientada al mañana, es una empresa que se centra sobre todo en las personas: las personas de su organización y las personas a las que puede aportar valor con sus productos o servicios. Y todos estos cambios en las empresas suceden gracias a personas que cada vez piensa más y más en que tenemos el poder ya no sólo de adaptarnos a los cambios sino de provocarlos, personas que saben que tienen su futuro controlado por ellos mismos y no por otras personas, y que por ello, no sólo pueden hacerse responsables de sus fallos, sino dignos merecedores de sus logros.

Es el cambio de una sociedad en la que empezamos a asumir roles distintos a los que pensábamos que debíamos asumir, dejando de lado la agresividad y desarrollando nuevas maneras de pensar… Quizás hemos empezado a ver que durante demasiado tiempo hemos querido ser cazadores en una tierra fértil en la que sólo nos bastaba plantar, cuidar y cosechar.

El mundo cambia y ya no hacemos las cosas igual que hace siglos ni que hace décadas. Que le llegue el turno a los negocios no es sólo normal, sino también algo necesario.