El Savoir-Faire de un caballero

Savoir-faire es una expresión francesa que da nombre a la habilidad de saber qué hay que hacer en cualquier situación, a saber adaptarse. Pero es mucho más que eso. Tenemos el Savoir-faire por una forma de seguridad en uno mismo que resulta evidente a ojos de los demás, Es saber mantener una conducta correcta y educada, con cierta flexibilidad y sabiendo leer el entorno.

El Savoir-faire es a su vez muchas cosas, pero seguro que os hacéis una idea nada más con oír la expresión. Es todo lo que un buen caballero debe saber reflejar.

Es algo que te otorga una seguridad en ti mismo, la confianza de los demás y te da una buena serie de cartas con las que jugar en determinadas y muy diferentes situación. No es tanto sobre parecer una persona resolutiva con buenas habilidades sociales, sino serlo realmente.

Por ello es algo que requiere práctica y preparación, el desarrollo de las habilidades y de la mentalidad necesaria. De forma que a la hora de enfrentarte a una situación en la que el savoir-faire juegue un importante papel, sea parte de tus talentos naturales y no algo que debas recordar.

Los puntos claves son : observación, aprendizaje y práctica.

Observación.
Aprender a ser más consciente del entorno en el que te mueves te da toda la información necesaria. Si quieres parecer seguro en un entorno que no dominas, primero debes obsérvalo y entender la interacción e las personas en él. Hablamos por ejemplo de una reunión, un evento, una cena… Cuando eres el nuevo en una reunión quizás estas preocupado porque se note demasiado lo nuevo que eres, si vas a saber bien los temas que se tratan. Cálmate y céntrate por entender tanto la información como la dinámica y que no te importe si al principio parece que no estás. A menos que si necesites aportar algo, claro está. Sólo deja el miedo de lado y céntrate en entender el entorno en el que estás.
Esto se aplica a todas las nuevas situaciones. Si aún no has desarrollado la adaptabilidad y el arsenal de recursos sociales necesarios, este es uno de los primeros pasos.

Aprendizaje.
Tras la observación viene la parte en la que te has dado cuenta de que deberías aprender una cosa o dos. No sólo tras observar ciertos escenarios, sino ser capaz de imaginar situaciones en las que puedas verte por motivos sociales o profesionales y analizar objetivamente como actuarías en esas situaciones. Seguramente tienes algo que corregir o algo que añadir a tu lista de habilidades. Tal vez necesites mejorar tus saludos, aprender un idioma. Se claro y realista contigo mismo y te será mucho más fácil aprender nuevas habilidades que te sean útiles.

Práctica.
Antes de saber hacer algo bien, tienes que hacerlo mal muchas veces. Tu intención ha de ser intentar hacerlo bien a la primera siempre, y es así como comprendes que es lo que realmente te queda por aprender. Practica hasta que te sientas seguro, hasta que tu respuesta sea natural, hasta que estés hecho a cualquier situación social y tengas la rapidez mental y la tranquilidad propia de alguien que nació para ello.

Punto extra. Estilo.
Añade una buena presencia con un estilo formal y profesional, pero que se sienta como algo personal tuyo. Algo con lo que te sientas seguro y no te incomode. Si es un traje que no te encaja y ni siquiera te ves bien con él, te distraerá de todo lo demás. Y si vas a estar ajustando y desajustando la corbata o jugando con el nudo, mejor ni la lleves, al menos hasta que no te hayas acostumbrado a llevarla primero en privado.
El estilo es parte de tu carta de presentación personal. Si se nota que lo estás rechazando inconscientemente es una muy mala carta de presentación.