Aprovecha los pequeños momentos.

Si eres una persona que te propones hacer más con tu día probablemente ya estés probando algún método para gestionar y optimizar tu tiempo. Sea así o no, de todos modos tenemos una gran oportunidad escondida a simple vista a lo largo del día para sacar más de nuestras horas.

Los pequeños momentos, los ratos muertos, los minutos acá y allá.

Que el tiempo sea algo intangible no quiere decir que no puedas salvar y acumular. Cuando el tiempo pasa, pasó y no lo puedes volver a aprovechar, pero cuando tienes unos 5 o 10 minutos libres, si en lugar de dejarlos pasar, los vas usando para aprovechar al máximo tu día, es como si los hubieras cogido y los hubieras guardado, donde vas guardando minutos y minutos, hasta que se convierten en algo distinto. Un éxito, una nueva habilidad, una pequeña fortuna.

Usar los viajes para leer, o si tu estás al volante escuchar un podcast, es una buena manera de aprovechar varios minutos en tus desplazamientos diarios para aprender algo y potenciar tu desarrollo. Esos desplazamientos que pueden ser al trabajo, más largos o más cortos, o para hacer recados, ya no son tiempo perdido.
Si vas como pasajero, y de pendiendo de lo largo que sea el trayecto, puedes pensar y escribir nuevas ideas, repasar una presentación. O simplemente leer un libro. Ya sea uno que te ayude en tu negocio o uno que simplemente disfrutes esos momentos acumulados se siguen convirtiendo en minutos invertidos en tu propio crecimiento.

Cualquier momento a lo largo del día es un buen momento para reclamarlo, eso incluye minutos extra entre tareas, o entre citas. Esperar a alguien con quien hemos concertado una reunión no tiene por qué convertirse en tiempo perdido. Si hay algo que puedas aprovechar en ese momento, hazlo, ya sea repasar tu lista de correos del día, o leer un documento pendiente. Algo que puedas dejar fácilmente en cuanto la otra persona aparezca y continuar más tarde.

No es lo mismo que la multitarea, en la que haces varias cosas a la vez, en lugar de eso, repartes los minutos sobrantes del día para avanzar en cosas pequeñas. Sólo que con la acumulación de esos minutos se convierten en grandes avances.

En esos momentos puedes trabajar en un objetivo, puedes aprender algo nuevo o practicar una habilidad, incluso cultivar una afición que no nos exija mucho tiempo pero nos aporte algo a nuestro día.

Son esos cinco minutos de allí y esos 10 de allá, que se nos escapan sin darnos cuenta durante el día, que pueden convertirse en horas invertidas en hacernos más ricos mentalmente y personalmente. Y con el tiempo, eso también nos hace mas ricos profesionalmente.

 

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