El poder de la simplicidad.

Simple no significa menos bueno. No significa tener una vida monótona o aburrida, y no significa dejar de aspirar a tus sueños. La simplicidad es una forma de libertad, de algún modo. Es una fuerza impulsora, en realidad. Se le llama minimalismo y es sencillamente eliminar distracciones y obstáculos, simplificar áreas de tu vida para poder a centrarte en lo realmente importante: tu propósito, tus sueños, tu familia, tu futuro…

Si quieres aplicar este principio a tu vida y tomar ese impulso hasta tus metas, te explico cómo.

Para empezar, ya deberías saber qué es lo realmente importante para ti. Puede que creas que lo sepas, pero debes realmente hacer una reflexión y entender qué es lo realmente importante, lo que hará de tu vida una vida feliz y completa. Así te será más fácil ver las cosas que aportan algo a esas prioridades o las que sólo distraen, o incluso estorban.

Minimizar para crear espacio. Los espacios limpios y amplios nos dan satisfacción, una especie de paz mental. No importa cuál sea el espacio del que dispongas en tu hogar, procura que sea un espacio recogido donde no haya desorden o un exceso de elementos innecesarios.

Por ello también pon más atención a los elementos nuevos, esas compras que debes hacer con más cabeza para no saturar tu vida de objetos y vaciar tus bolsillos de dinero. Piensa a largo plazo, en las experiencias más que en las cosas.

Aprende a evitar obligaciones y compromisos a los que en realidad no querrías vincularte. Tendemos a no saber negarnos a planes que acaban complicándonos y gastando mucho de nuestro tiempo. Piensa en tus prioridades y en lo que realmente crees que debas hacer de corazón, no simplemente porque alguien lo espere de ti. Tienes derecho a poder decidir sin culpas lo que quieres hacer con tu tiempo.

Estar ocupado con miles de cosas no te hace realmente productivo. La mayoría de esas acciones acaban siendo una distracción. Cuando realizas acción masiva ha de ser orientada hacia un único objetivo, es centrar todas tus fuerzas hacia una misma dirección. Y, aun así, debes dejar espacio para descansar, asimilar, reflexionar sobre lo que estés haciendo y sobre lo que no estás haciendo. Y disfrutar de tu propia vida y de la compañía de los que te importan. Por esto también debes eliminar el sistema de multitarea.

Esa paz, esa capacidad de concentración, la productividad basada en la simplificación también se beneficia de prescindir de avisos, notificaciones, alarmas… Revisa el correo en determinados momentos del día, no cada vez que suene una notificación. No mires las redes sociales cada vez que algo se mueva, usa momentos específicos del día para repasar lo que ocurre, compartir lo que quieras… y vuelve a tus prioridades sin distracciones.

Se trata de crear paz y espacio a tu alrededor, para que lo único que resuene con mayor importancia sea tu objetivo.