Un punto de inflexión en Bogotá.

En la breve, pero intensa historia que hemos venido escribiendo en el último par de años, hay una serie de momentos en los que puedes notar que, a partir de ahí, se crea una nueva etapa, un nuevo nivel. Que ya se ha hecho un cambio profundo que dejará una huella en el futuro.

En el último par de meses se han producido varios de esos momentos, puntos de inflexión. Antes y después totalmente distintos. Desde este mes de febrero esos puntos se han hecho más grandes, más potentes y dejan huellas aún más fuertes.

No sé si el evento en Bogotá de este pasado fin de semana se puede considerar un acontecimiento que marque uno de esos antes y después, pero desde luego nos hace ser conscientes de los enormes cambios que ya hemos experimentado. En toda América Latina se ha avanzado a grandes pasos en el último año, y en Colombia nuestra visión ha calado hondo y sigue calando con fuerza. Por eso eventos como los dos que hicimos este fin de semana son vividos con tanta intensidad, porque además de las ganas que nosotros ponemos, están todas esas ganas que ponen todos y cada uno de los participantes de Colombia. Miembros más recientes y miembros antiguos de esta enorme familia con un objetivo común.

Y cuando todas esas ganas y esa hambre de futuro, convergen en un solo momento y en un solo lugar… tal vez hayamos creado o no un nuevo paso hacia ese futuro. Pero desde luego se notaba que estábamos mucho más cerca.