Mentalidad social para el éxito.

Tener una mentalidad para el éxito puede abarcar varias áreas de nuestra vida, y de lo que estamos seguros es que nos hace falta una reconstrucción de muchos de nuestros patrones de pensamiento y comportamientos que hemos aprendido durante nuestra vida.
Un área específica en la que nuestra forma de pensar puede ayudarnos o sabotearnos a la hora de hacer progresos es en el área de lo social, sobre todo cómo nos enfocamos en nuestras interacciones con otras personas.

Lo normal hasta el momento, lo que aprendemos primero son los tres siguientes casos:

– Cómo nos sentimos y como nos percibimos a nosotros mismos. En este caso es tanto los sentimientos, las elecciones, nuestros miedos y esperanzas, y muy especialmente como lo que sentimos sobre las decisiones que nosotros mismos tomamos.
– Lo que sentimos acerca de los otros. Si nos gusta más o menos otra persona, si nos aporta algo a nuestra vida o como percibimos las decisiones que toma y sus acciones.
– Qué creemos que la otra persona piensa de nosotros y cómo nos percibe. Qué puede sentir sobre las decisiones que tomamos. Si les interesa lo que decimos.

Estos tres casos se dan perfectamente en cualquier interacción social, puesto que mientras conocemos a una persona nueva, alguien con quien podríamos establecer una relación profesional, sentimos emoción o nerviosismo y comenzamos a entender a la otra persona a la vez que tratamos de leer en ellos cuál es su opinión sobre nosotros y sobre lo que estamos ofreciéndoles.

Pero esto puede ser algo estresante y se llega a sobreanalizar de más en ocasiones. Si eso ocurre puedes verte sobrecompensando a partir de percepciones que no son reales. Puedes verte aburriendo a una persona la que no dejas espacio para hablar. Puedes ser víctima de tu nerviosismo.

La mentalidad ideal para las relaciones sociales, sobre todo en primeros acercamientos, se debe centrar siempre en la otra persona. Debes dejar de analizar tanto y centrarte en qué sentimientos tiene esa otra persona, no sólo en lo que dices, sino en general. Su percepción sobre sí mismo, sus miedos, sus esperanzas. Olvídate de tu propio nerviosismo y convierte esa interacción en algo personal y genuino, en una relación que puede ser una amistad a largo plazo en la que realmente quieres conocer a la persona que tienes delante. Déjale hablar, interésate por su historia, que haga las preguntas que deba hacer…

Ves que los casos anteriores pertenecen a una mentalidad que traemos por defecto, o que en todo caso aprendemos a desarrollar desde pequeños. Nos ponemos en el centro de la conversación. Pero en el Network Marketing, cuando estás hablando con otra persona con la que quieres trabajar, nos tenemos que olvidar del Yo, del Ego, y darle una importancia real al otro. Este tipo de mentalidad durante una conversación puede costar al principio, porque, inconscientemente, volveríamos a lo de siempre. Hay que ponerle esfuerzo hasta que realmente sea tu mentalidad por defecto.

Luego, de vuelta a casa, puedes volver a pensar en cómo te sientes con la conversación que has tenido y alegrarte porque has dejado un impacto positivo en esa otra persona.