Seis grandes errores al prospectar.

En ocasiones, especialmente cuando comenzamos a invitar a personas a nuestro negocio, a formar parte de nuestro equipo, y no tenemos suficiente práctica, pueden cometerse errores más o menos graves, pero que nos dan un traspiés considerable. Esos errores nos hacen perder progreso y nos sabotea la posibilidad de entablar una buena relación con la otra persona.

Prometer lo que no puedes cumplir.

Mantén tu palabra siendo realista y honesto, nunca hagas promesas que sepas que no son algo que puedas controlar realmente. Ni siquiera dejes que sea tu exceso de optimismo o tu propio entusiasmo el que te juegue una mala pasada. Recuerda siempre lo que puedes controlar y puedes asegurar y lo que no.

Falsedad.
Cuando hablo de falsedad no me refiero en sí a mentir, sino a mostrar un falso interés o tratar a todas las personas de una manera igual e idéntica sin molestarnos por ver la persona que hay realmente ante nosotros. La falsedad es contestar con frases hechas y mensajes vacíos. A coger el teléfono y simplemente recitar sin sentir. Esto puede ocurrir porque quieras tener una serie de respuestas correctas que funcionen, como una fórmula mágica, pero en el proceso te olvidas de que en esta industria las relaciones sociales son lo más importante a cuidar.

Monotonía.
Cómo menciono antes, quizás quieras plantearte estructurar la forma en que presentas tu negocio. No haya de malo en una buena planificación, pero debes dejar lugar para expresarte de manera natural, de ser tú mismo mientras hablabas y creas una conexión con la otra persona. Por eso, evita recurrir a frases que parezcan demasiado guionizadas y que repitas una y otra vez con diferentes personas. Acabarás repitiéndolas sin el más mínimo interés, cómo un acto reflejo. Y esto se nota y no es algo que anime a nadie a decir que sí.

Prospectar sin criterio.
Intentas prospectar como si literalmente jugaras tu vida en ello, con desesperación y sin mirar bien a quien. Recuerda que para invitar a alguien a formar parte de tu negocio primero debes entender que a esa persona le interesa y aprende algo más de ella para saber si esta será una buena decisión para ambos. En el afán por prospectar puedes estar perdiendo el tiempo con personas que, hagas lo que hicieras, siempre dirían que no.

Hablar mucho y escuchar poco.
Sé que quieres explicar cómo funciona tu negocio, las personas que hay en tu organización y cuáles son las cualidades del producto con el que trabajáis. Y todo eso te emociona mucho. Pero tienes que aprender que ese momento no es sobre ti y tu equipo, es más sobre la otra persona, lo que tiene que contar, las dudas que puede tener, si está abierta a la posibilidad o no. Y por supuesto, si va a formar parte de tu equipo, tienes que conocerla. Así que habla menos y escucha más.

De persistente a pesado.
No te repitas, no hables todo el rato de ti mismo y, sobre todo, si ves que la otra persona no pone mucho interés haz un favor a los dos y no malgastes el tiempo.


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