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Hábitos para un buen liderazgo.

El liderazgo puede ser una característica que se te dé de forma natural, pero en el Network Marketing es una habilidad aprendida y entrenada. Y lo más importante, debe ser mantenida con el tiempo y con buenos hábitos y buenas maneras.
Para poder llegar a ejercer un buen liderazgo necesitas desarrollar esos hábitos, esas maneras o potenciarlas y mantenerlas.

– Tomar la iniciativa.
El liderazgo requiere avanzar primero para guiar después. Tomar la iniciativa y tomar decisiones de riesgo. Pero teniendo la precaución de no imponerse de una manera excesivamente autoritaria: se trata de guiar, no de ordenar.

– Honestidad.
Ser claro y decir las cosas tal como son, contar la verdad, con sus partes buenas y sus partes malas. Esto, además, es la manera más eficaz para ganar el respeto y la lealtad de tu equipo, no haciendo uso del autoritarismo.

– Transparencia.
Es necesario ser abierto, comunicativo y claro. Es necesario aprender a ser accesible para los miembros de tu equipo y no esconder información o darla a medias tintas, especialmente cuando se pregunta abiertamente y tienen necesidad de saber y de conocimiento.

– Organización.
Crearse un buen hábito para la organización es necesario. Hay que seguir los planes y a las personas que forman parte del equipo, no dejarse detalles atrás y tener la planificación al día. Para liderar tienes que tener el camino bien claro, con cada uno de sus detalles.

– Ejemplo.
El hábito del ejemplo es aquel que ejercitamos cuando actuamos de la manera en que decimos que hay que hacerlo. Enseñar desde el ejemplo es la manera más efectiva de hacerlo, y mucho más poderosa que mediante las palabras.

– Escucha Activa.
Liderar no es sólo hablar a otros y decirles dónde está el camino. Si bien la oratoria es un buen talento que hay que desarrollar, el hábito de la buena escucha es algo que realmente crea cimientos de un equipo. Debes esforzarte en prestar atención al principio, sin pensar en lo que quieres decir o explicar. No es algo que aprendamos a hacer solos, siempre predispuestos a hacernos escuchar primero. Pero poniendo voluntad e interés, descubrirás lo fácil que es saber conectar con las personas, simplemente escuchándolas con pleno interés, olvidando cuál es tu opinión o lo que tienes que decir, hasta que sea el momento justo de hacerlo.