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Pensamientos para un liderazgo de éxito.

No debe ser necesario que te recuerde que tus pensamientos son poderosos. La forma en que los expresas y la forma en que te dejas manejar por ellos te llevan a un lado u a otro del camino que estás planeando tomar.

Estos pensamientos o maneras de pensar son las que te llevan por la buena dirección en ese camino:

 

“No me dejaré llevar por la corriente”

Y en este caso entendemos que la corriente es el pensamiento de la mayoría de las personas. Es bueno saber diferenciar entre tendencia y la corriente. La tendencia son aquellas cosas que empiezan a implantarse entre nuestra realidad, nuestros hábitos… es la dirección que toma el mundo de manera natural. La corriente, podríamos decir que esos esos comportamientos, esos pensamientos, esos hábitos que llevamos arrastrando ya tiempo y que mucha gente las toma como verdad absoluta. Escuchar a la corriente es dejar de hacer cosas porque otras voces te lo dicen, es cambiar tus planes por opiniones ajenas, es no enfocarte en tu negocio porque no estás pensando de manera enfocada en él, porque la corriente te empuja a otras cosas, que ni siquiera quieres.

 

“¿Es esto lo que quiero de verdad?”

Es fácil acostumbrarse a la rutina, sea cual sea. Incluso cuando ya has roto con tu zona de confort varias veces y estás convirtiéndote en un líder, siempre correrás el riesgo de acostumbrarte a una situación y no estar dispuesto a cambiarla fácilmente. Pero lo importante no es si debes acostumbrarte o no, sino si esa realidad tuya, la que vives en estos momentos es realmente la que deseas para tu vida. Si es lo que realmente te hace feliz y si no echarás nada más en falta. Una vez sepas realmente cuáles son tus metas reales, te será más fácil tomar una decisión: quedarte donde estás, o cambiar tu rutina cueste lo que cueste.

 

“¿Estoy dando lo mejor de mí?”

Es natural que te preguntes a menudo si lo estás haciendo lo suficientemente bien, que analices tus fallos y que te cuestiones cuanto más puedes dar de ti para mejorar. No sólo natural, es lo mejor que puedes hacer, pero siempre de una manera sana y constructiva. Hacer revisión, análisis y señalar cuales son los puntos que debes mejorar para el futuro.

 

“Agradezco lo que la vida me ofrece.”

La vida, el destino, tu esfuerzo y la ayuda de los demás… siempre habrá algo bueno cada día que agradecer y que te haga darte cuenta de que todo va mejor de lo que pensabas. Acepta las cosas buenas que llegan a ti, acepta siempre la mano que te ofrecen tus compañeros y todas las ideas que sean positivas y tengan como objetivo ayudarte a mejorar. Eso también significará aprender a aceptar críticas, porque cuando las aceptas puedes ver la solución a esa crítica, y eso es lo que te llevará a un nuevo nivel de profesionalidad.

 

“La vida es una sucesión de retos.”

Acéptalo. Pero más que aceptar el hecho, acepta la parte buena del hecho. Si no hubiera retos, tal vez la vida sería insoportablemente aburrida. Aquellos que saben ver el desafío en el problema y la emoción en ello son los que están hechos para cambiar el mundo y dejar su huella.