olu-eletu-38647

El éxito en la duplicación

Vamos a tomar un ejemplo de otro tipo de modelo de negocios: la franquicia. El Network Marketing y las franquicias son, en esencia dos cosas muy distintas, pero tenemos algunos puntos importantes en común.

En el Network Marketing te representas a ti y a la compañía, haciendo sobre todo un énfasis en tu marca personal, mientras que, en la franquicia, el franquiciado está representando al 100% a la compañía y no puede desarrollar nada de su marca personal. Pero, ambos hacemos algo muy igual: repetimos un proceso que está comprobado que funciona y exportamos ese negocio a lugares donde no estaba presente. No somos Starbucks andantes, y la parte personal de cada networker es lo que crea la diferencia. Y, además, muchas franquicias tienen productos regulares y no siempre muy saludables. Jamás un networker querría compararse con comida rápida. Pero, con este ejemplo, ahora puedes entender mucho mejor el concepto de duplicación.

Un sistema duplicable da éxito.

Lo que es cierto es que, para vender un producto, si hay una buena estrategia y un sistema fácil de duplicar, tendrás más éxito de ventas, incluso si el producto no destaca por si mismo. Ese es el secreto en el mundo de las franquicias. En cuanto al Network Marketing, la calidad y el pionerismo de un producto siempre ayuda a hacer una duplicación más fácil, pero siempre hará falta un buen sistema.

Un sistema de duplicación bueno es aquel que es fácil de entender, que te hace entender el producto y su utilidad de manera clara y te enseña en muy poco tiempo como presentar el negocio y el producto para que puedas empezar ya mismo.

Si no está roto, no lo arregles.

Como networkers, está claro que siempre vamos a querer mejorar las cosas, y a veces nos retamos, nos ponemos nuevas metas, y tomamos riesgos. Eso está perfectamente bien. Pero cuando hablamos del sistema de duplicación, si algo funciona muy bien, hay que pensárselo dos veces antes de incluir cambios. Si tu nueva idea incluye cambios que lo hagan más difícil o más lento, tal vez debas planteártelo mejor.

Incluso, diría yo, es mejor huir de un exceso de perfeccionismo: conozco historias de compañeros de profesión que quisieron innovar y mejorar su duplicación creando un manual. Si este manual llega a superar las cincuenta páginas para explicarlo, estás complicándolo demasiado. Tal vez piensas que hay destalles que no se pueden dejar fuera y quieres incluirlo, te centras demasiado en los detalles. No, olvídate de eso.

Debe poder explicarse fácilmente de unos a otros, debe poder comprenderse y aprenderse en muy pocas sesiones. Los detalles serán para después. Y, recuerda, una cosa es duplicar el negocio y otra desarrollarse personalmente. Ahí es donde cada uno pone su grano para pulir sus propias asperezas, para vigilar los detalles y aprender nuevas técnicas.