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Triunfar sin agresividad.

Si bien a la hora de cerrar alguna venta o de intentar concertar una reunión hay que ser algo tajante, la agresividad y las técnicas para presionar a la otra persona, a menudo dan más problemas que alegrías.

Está bien crear un poco de sentido de urgencia, sólo para que la persona no abandone la idea y la vaya enterrando entre las miles de cosas que pueden pasar en un día. Crear entusiasmo, ser apasionado.

Pero no es lo mismo ser apasionado que agresivo. Que ser asfixiante.

Por ejemplo.

Imagina que alguien tiene dudas sobre si debería entrar a tu equipo porque no sabe si se le va a dar bien, o no está seguro de entender cómo funciona todo.

Una manera agresiva y contraproducente de contestar es decirle que debe hacerlo y que no se preocupe por los detalles porque es un trabajo que casi se hace sólo, que va a dominarlo en un par de días y va a estar viendo resultados.

¿cómo es esto agresivo?

Te lo explico. Lo es porque lo único que estas poniendo como importante aquí es que la persona se registre. La estas empujando a que lo haga sin tener en cuenta nada más. Al hacer esto, le das a entender que no tendrá que esforzarse y se sentirá engañada cuando vea como es en realidad. Al hacer esto, sólo buscabas su reacción inmediata.

Los comportamientos que envían a las personas a comprar o a registrarse sin que tu sepas que es bueno para ellos son agresivos. No estás ayudando, solo estas vendiendo. Y no es así como se deben hacer las cosas.

En lugar de esto, dialoga.

Pregunta por qué creen que el producto o el negocio no es bueno para ellos y trata de responder con objetividad. Busca lo problemas para hallar las soluciones. De esa manera te estás asegurando de que, si esa persona se convierte en parte de tu equipo, lo hará con el verdadero entusiasmo de alguien que entiende lo que quiere de la industria y lo que puede esperar de ella.

Puedes hacerle darse cuenta de que tal vez esta sea la mejor solución al problema que plantea, pero tiene que ser consciente, tiene que pensar verdaderamente que lo es. Y, sobre todo, tú debes saber que lo es.

Porque al final del día, tú no estás vendiendo, estás ofreciendo soluciones, estás ayudando, estás aportando.