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¿Qué es ser un líder auténtico?

Detrás de nuestras palabras hay significados que, en muchas ocasiones, no les damos la suficiente importancia. O, mejor dicho, no le damos importancia a las pequeñas diferencias entre conceptos muy distintos.

Por ejemplo, si lo piensas bien, no es realmente ser un auténtico líder que un líder auténtico. Quizás es uno de esos matices que sólo puedan darse en este idioma.

Lo primero sugiere que esa persona se ha convertido en todo un líder y que tiene todas las características necesarias para liderar. Pero un líder auténtico, es una expresión que va mucho más allá, y de lo que habla de es de ser real, al 100% en todas nuestras caras y nuestras realidades.

Puedes ser un auténtico líder (el primer caso) sin necesidad de ser realmente auténtico (el segundo caso). ¿Cómo puede ser eso? Es muy sencillo, es posible que alcances el liderazgo y tengas todas las características necesarias para liderar, y hagas bastante bien tu trabajo… pero hayas creado una especie de máscara para hacerlo.

La autenticidad está en ser real, fiel a ti mismo, genuino. Hay quien se pone una máscara, copiando a otros, porque piensa que su “yo” real no es compatible con el liderazgo, o no es compatible con las personas a las que se quiere liderar. Se hace por política, por influencia, y claro, sobre todo por conveniencia.

Pero, ¿es que acaso se puede ser líder sin la autenticidad?

Se puede, al menos durante un tiempo. Se requiere una especie de liderazgo natural, carismático que exista en estas personas de manera previa, pero es posible. Sólo que no es lo ideal, y tarde o temprano la falta de autenticidad acaba por aparecer. Uno no puede vivir con una máscara todo el rato. Y cuando falla la honestidad y se pierde la confianza, todo lo demás ya está perdido sin vuelta atrás.

Pero, vayamos un pasito más allá. Además de un liderazgo basado en la autenticidad, lo realmente ideal es que sea un liderazgo con pasión, con visión, con empatía, con compasión… Puede que tengas que trabajar un poco más en ciertos aspectos, pues es cierto que no aprendemos a saber ver el mundo desde el punto de vista de los otros sin un poco de esfuerzo y ganas por hacerlo. Pero si lo haces, si mantienes un liderazgo que sea real, que no esconda quien eres y con una buena conexión con las personas, con empatía y compasión… entonces no sólo puedes conseguir un auténtico liderazgo sino un liderazgo excelente.