lider

El liderazgo efectivo lo desarrollas 24 horas al día.

Convertirse en un gran líder, en un líder realmente bueno, va más allá de los entrenamientos y las técnicas, aunque todo eso también sea importante.

Para desarrollar un liderazgo efectivo hay que dejar que el liderazgo se filtre en tu día a día, no como una actividad que llevas a cabo unas horas con tu equipo, sino como una forma de vivir, de pensar y de ser.

 

Te conviertes en una persona más responsable.

No sólo eres responsable de tus actos y de tus decisiones tanto en equipo como en tu vida privada, sino que debes dar un paso más allá y tomar la responsabilidad de las decisiones que afectan a otros.

Aunque no puedas ser responsable de los actos de los demás miembros de tu equipo, tienes una responsabilidad en elegir a las personas que sabes que van a encajar, en darles a conocer la realidad del negocio, en solo hacer las promesas que sepas que puedes cumplir… Eres responsable también de tus palabras y de la intencionalidad que les das.

 

Eres más consciente de tu actividad diaria y del ejemplo que das con ella.

El liderazgo efectivo se ejerce mucho más con lo que hacemos que con lo que decimos que hay que hacer. Empiezas a ser consciente de la actividad que llevas a cabo cada día y de cómo es percibida por los miembros de tu equipo, y por ello te esfuerzas un poco más para inspirarles a no bajar la guardia ni un momento, a no confiarse en los resultados y dejar de trabajar en sus metas.

 

Cuidas de los estímulos que te rodean.

No sólo es que haya un tipo de personas que no te conviene tener cerca (la gente negativa que hunde sueños constantemente porque no pueden cumplir los suyos) es que cada vez te vuelves un poco más selectivo en las cosas que te rodean o que te influyen. Ya no hablas tanto con personas que te restan tiempo, energía y motivación, ya casi solo lees libros que enriquezcan tu mente y apenas enciendes la televisión un par de horas a la semana. Hasta te quitaste ese hábito de comer con el noticiero puesto de fondo. Casi todos los estímulos, incluido el ocio, en tu vida están orientados a tu desarrollo y al control de tu tiempo.

 

Tienes un plan.

Has planeado tu trabajo en, al menos, los próximos 3 años y tienes varias metas para cumplir, algunas de ellas orientadas al crecimiento y formación de tu propio equipo. Tus asociados lo saben, saben que eres un líder con un plan, un líder coherente que dice lo que hace y hace lo que dice, y un líder que cada día invierte más tiempo en ser un poco mejor. Lideras con el ejemplo y ese ejemplo es seguido por los demás.

Y así, de una forma tan sencilla, con pequeños hábitos y decisiones simples, has logrado un liderazgo efectivo que dará sus frutos más pronto que tarde.