No perder el enfoque es fácil.

En cualquier momento de la vida, tanto tú como yo nos habremos visto en esta situación: un día dejas de hacer algo porque no tienes tiempo o estás cansado, diciendo que ya lo harás al siguiente, pero el siguiente día pasa algo y lo sigues dejando de lado. Así hasta que o se te olvida o, simplemente se hace demasiado difícil volver a empezar.

Puede ser una rutina de ejercicios, una serie de tareas o conectar con algunas personas.

Eso puede ocurrirte con alguno de los hábitos que realices diariamente por tu desarrollo personal o por tu negocio: puedes dejar de escribir un diario, puedes dejar de leer ese libro que te estaba ayudando, dejas de dar seguimiento a alguna persona, dejas de…

Dejas de avanzar.

Y eso ocurre de una manera muy simple y casi inadvertida. Un día cualquiera no tienes unos minutos para hacer una simple cosa: una llamada, por ejemplo.

Todos llegamos tenemos semanas difíciles, o tan emocionantes y llenas de cosas que la agenda se nos olvida por completo. Entiendo que te pase a ti también. Pero cuando ocurre esto, debes tener en cuenta una cosa, cada día que dejas algo de lado o “para mañana” lo estás haciendo mucho más difícil.

Los hábitos del negocio lo son porque los construimos, los implantamos, para que se queden con nosotros y hagan las cosas mucho más fáciles. Cuando rompes con un hábito demasiado tiempo es como empezar de cero. Ya no es un hábito, tienes que volver a crearlo.

Pero no desconectar, no perder el enfoque, no perder tus rutinas y tus hábitos es tan sencillo como hacer un pequeño esfuerzo por buscar unos minutos y continuar esa cadena. Tal vez estés de viaje y no puedas hacer las llamadas que tenías previstas, pero intenta dejar un mensaje planificando un nuevo día para contactar. Deja un mensaje de voz o una nota de audio si es posible.

Si no puedes leer diez páginas del libro que estás leyendo ahora, busca unos minutos de tu día para avanzar al menos un par de páginas.

Son solo unos ejemplos, pero la solución a este problema es sencillo: si no tienes tiempo de hacer todo lo que deberías porque tienes una semana muy ajetreada o que cambia radicalmente tus rutinas, intenta seguir conectado a tu rutina con pequeñas acciones que apenas te lleven unos minutos.

Contestar a un mensaje, volver a planificar una reunión para días más tardes, hacer un poco de esto, un poco de aquello. Es una solución que no sirve a largo plazo porque no te dará progresos, pero si es una solución a corto plazo para un mal que, sin lugar a dudas, rompería con todo tu progreso.

Sigue enfocado, sigue conectado, mantén tus rutinas presentes en tu vida y no rompas los hábitos que te están haciendo una mejor versión de ti mismo, que te hacen crecer como networker y que te forman y forjan como líder.

El éxito siempre es una suma de pequeños actos.