¡Este será el año en el que maximice mi enfoque!

El fin de año y el principio de uno nuevo es un evento inevitable, natural, pero que celebramos con ilusión por algo tan sencillo como esto: cerramos un año lleno de recuerdos y de experiencias y damos la bienvenida a 365 nuevas oportunidades de crear experiencias, recuerdos y hacer algo importante y bueno por nuestras vidas.

Es un momento feliz, de festejos y que se comparte con la familia o con los amigos.

Pero también es un momento para la reflexión. No sólo te hablo de los propósitos, sino de hacer una buena y pausada reflexión de lo logrado en el año que se ha ido, y cómo puedes mejorar el año que tienes por delante, en blanco, fresco y listo para ser escrito página a página.

Para que este 2018 sea un año realmente aprovechado, uno en el que puedas cumplir tus propósitos y tus metas, necesitarás dos cosas para empezar: esa reflexión que te haga crear un buen plan para el año y un buen enfoque para llevarlo a cabo.

Tu Plan.

Comienza con echar la vista atrás al 2017, todo lo que has conseguido, los planes que se quedaron a medias o los logros que no has conseguido cumplir aún. Los buenos momentos y los malos. Esta primera semana del año es un buen momento aún para hacer ese balance del anterior. Empieza por escribir lo que esperabas del año y todo lo que cumpliste, las cosas por las que estás agradecido, las cosas que podrías mejorar y las cosas que abandonaste. Examina tus prioridades y crea tus propósitos ahora, con la cabeza fría, una vez ha pasado la fiesta de fin de año y puedes ver las cosas con más claridad.

Y traza un plan para este año, ponte metas, recupera las que abandonaste y aún querrías ver cumplidas, proponte mejorar en eso que se quedó a medio gas en el año anterior. Ahora lo que necesitas en enfocarte en esas metas.

El enfoque.

El problema con el enfoque es que lo encuentras con facilidad los primeros días tras haber tomado la decisión y haber trazado tu plan. Sin embargo, no siempre se queda ahí durante todo el proceso, sino que hay que trabajarlo al mismo tiempo que trabajas en tu plan. Cualquier pequeño cambio, contratiempo, o lo que pueda ocurrir, puede hacer que lo pierdas con facilidad, y volver a encontrarlo es difícil.

Pero te voy a contar algunas cosas que harán que tu enfoque se fortalezca a medida que trabajas en tus objetivos. Que lo maximices y que, si algún contratiempo te saca momentáneamente de tu plan, puedas “recalibrar” sobre la marcha y seguir adelante hacia tu objetivo.

 

Evita las distracciones.

No es tanto que dejes de perder infinitos minutos en cosas sin importancia, o mirando internet, sino de que intentes crear un ambiente que te ayude a centrarte, cuando trabajes trabaja, cuando estés en tu momento de ocio, de lectura o en familia, es para eso y nada más. Evitar las filtraciones entre ambas cosas, trabajar concentrado y motivado, y, si, dejar de ceder ante distracciones inútiles, te hará estar más positivo, productivo y verás los progresos antes.

 

Comparte tu plan.

A menudo te diría que hables menos y actúes más. Pero me refiero a que no sirve de nada que digas lo que harías o lo que te gustaría hacer si no lo haces. Sin embargo, compartir tu plan cuando ya lo tienes pensado, estudiado y has decidido comenzar a ejecutarlo, es una forma de encontrar más motivación ¡y de no abandonar pronto!

Tu familia, por ejemplo, puede ser de mucho apoyo cuando sabes que estás dispuesto a hacer un cambio real en tu vida, y no te dejará abandonar fácilmente.

 

Aplica la disciplina.

La disciplina es más que una monumental fuerza de voluntad para no flaquear. Es también aplicar un sistema a tu vida que te permita automotivarte a hacer las cosas bien. Ya somos adultos, pero aún cuando tenemos que hacernos a una nueva rutina hace falta aplicar un poco de esa disciplina con la que aprenden los más pequeños: premios cuando lo haces bien, castigo cuando lo haces mal. Sólo que en lugar de golosinas o un juguete, tu premio será un viaje, o una cena especial con todos tus amigos y tu equipo tras alcanzar una meta. Y en lugar de quedarte sin salir a jugar o sin televisión por la tarde hasta acabar la tarea, simplemente te privarás de algún capricho o de algunos ratos de ocio, hasta que consigas volver a enfocarte y puedas ver que hay un progreso. No seas demasiado estricto o restrictivo tampoco, o perderás la motivación.

Rodéate de persona con planes como los tuyos.

El poder de motivación que tiene estar rodeado de personas con las que se comparten sueños, ambiciones y los mismos deseos de transformación, es inmenso. Es una fuerza que os llena de energía a todos, si uno cae, los demás lo levantarán enseguida. Puedes intentar ejecutar tu plan sólo, pero no hay nada en el universo como el poder del equipo.