¿Tienes el síndrome del objeto brillante?

Siempre hay algo nuevo llamando tu atención. En la pantalla aparece una notificación y tienes que ir a ver que es, ese correo que en realidad no es urgente ni importante te acaba sacando de tu planificación diaria.

Siempre aparece alguna cosa, es como una lucecita brillante y parpadeando, haciendo que pierdas el enfoque.

Puede ocurrirte en tu día a día: ibas a llamar a alguien, pero no sabes cómo, perdiste media hora mirando videos en internet y se te pasó la hora. Pero también, como networker, corres el riesgo de sufrir ese mismo síndrome escalas mayores: saltas de una técnica a otra porque es más novedosa, saltas de una estrategia o una herramienta a otra más novedosa. ¡Incluso a una nueva oportunidad, sólo porque es nueva!

Se llama así, síndrome del objeto brillante, porque es como si otra cosa siempre brillara más, de manera irresistiblemente distractoria, que aquello a lo que estamos prestando atención en ese momento.

No te preocupes, aunque se llame síndrome, no es más que un fenómeno psicológico pasajero, producto de la falta de disciplina. Así que, sí, tiene cura… por llamarlo de algún modo.

¿Y cuál sería esa cura?

Es muy fácil: ¡No pierdas tu enfoque!

Sabes que cada vez que pierdes minutos y horas en cosas que te distraen de tus objetivos diarios, estás alejándote de tu meta en lugar de acercarte. Sabes que intentar hacer varias cosas a la vez consigue que no acabes ninguna, y sabes que no debes saltar de una cosa a otra sin razón, sólo porque te emocione la novedad. Es un sentimiento vacío, pasajero, es lo mismo que las compras compulsivas.

Estás frustrado, atascado en tu negocio, es un sentimiento que todos hemos conocido al comenzar, y hacer caso de “los objetos brillantes” no ayudará, todo lo que contrario. Lo que necesitas en enfocarte, recordarte cada día por qué haces lo que haces, dejar las distracciones y volver a encontrar tu motivación en tu progreso, en tu meta y en tu por qué.

Usa tu planificación, señala cosas prioritarias para cada día y céntrate en sacar esas cosas adelante. Lucha con todas tus fuerzas contra las distracciones, contra “los objetos brillantes”, con tu voluntad de triunfar.

La única cosa brillante por la que debes preocuparte es por tu futuro.